San Salvador
08.08.2019 - 11:30 hs.       se leyó 1205 veces
Cuando en el Concejo Deliberante prevalecen negocios particulares antes que el bien común
La situación quedó de manifiesto cuando una concejal oficialista salió en defensa de la dueña de un loteo, cuando fue ella y su marido, el secretario de Gobierno, quienes la habían asesorado jurídicamente a la hora de vender un loteo.
Cuando en el Concejo Deliberante prevalecen negocios particulares antes que el bien común

La historia pública comenzó cuando hace dos semanas, en el Concejo Deliberante de San Salvador, en el marco de la sesión Ordinaria número 6, cuando se trató la autorización al DEM a recibir en carácter de donación una fracción de terreno con destino a calle pública. 

Allí, se produjo el debate de los concejales, donde el único que se opuso a la aprobación fue el edil de Cambiemos, Ariel López, manifestando que se violaba el Código de Planeamiento Urbano. Debate va debate viene, llamó mucho la atención que la concejal Graciela Fernández haga una férrea defensa del proyecto, pero aún más llamó la atención cuando el presidente del cuerpo, José Luis Bello, manifestó su desacuerdo a la iniciativa y dijo que se deben priorizar los intereses públicos por sobre los particulares.

En el video de MERCURIO TV se puede observar el debate completo:


Pero el trasfondo de la historia lo reveló el programa “Frente a Frente” de MERCURIO TV. La señora Fournier, dueña del loteo, vendió los terrenos hace siete u ocho años bajo el asesoramiento de la abogada Graciela Fernández, actual concejal del Frente para la Victoria, cuyo marido también miembro del mismo estudio, Fabio Charles Mengeón es el actual secretario de Gobierno.

Por h o por b, los compradores de los lotes apuraron a la señora por la escritura, la calle y los servicios, al no obtener respuesta de sus patrocinadores, contrató a otro abogado, el doctor Gonzalo Zermathen, que, como buen profesional, hizo que se movieran los expedientes que estaban olvidados (o escondidos) en el algún cajón del Municipio, desde hace un año por lo menos.

De ahí, una Comisión intérprete del Código de Planeamiento Urbano, integrada por funcionarios de Obras Públicas –Pedro Muzzachiodi, Noel Onix y Leandro Bonnin- y el asesor legal, Fernando Andrada, aprobaron el loteo y la consecuente donación de una calle, con el argumento de que el lugar es apto para servicios. Hete aquí que las familias aún viven en medio de las aguas servidas.

De hecho, el bloque de Cambiemos presentó un proyecto de comunicación en noviembre del 2017, donde solicitó:

“Al  Departamento Ejecutivo  que  instrumente los medios  necesarios y  a través de las áreas  correspondientes  realice  la extensión de la red de cloacas  en Av. 9 de Julio, desde Av. Artigas hacia el sur, y se  atienda el mejoramiento  de la calzada, alcantarillas, limpieza de cunetas y optimizar el alumbrado público”.

Justamente, en la zona de este loteo. Pero le habrían respondido desde el Ejecutivo que los niveles no darían para prestar esos servicios. Entonces, la pregunta sería: ¿Por qué se aprobó el loteo? 

En un momento de su alocución, la concejal Fernández manifestó que ocupó su banca para darles respuestas a la gente, “sino me quedaba en mi estudio jurídico”. Evidentemente desde su estudio tampoco le dan respuestas a la gente. La camiseta de los vecinos parece que le quedó un poco corta. Ellos (ella y su marido) no pudieron darle solución a un loteo por lo menos dudoso, viéndolo desde el Código de Planeamiento. Dejaron que el tiempo pase, la vecina se cansó, contra a otro, y aparecieron los trapitos al sol. Habría sido la misma vecina quien ante una pregunta de un concejal en una reunión de comisión, le señaló a la concejal Fernández como su asesora para la venta del loteo. Hay varios testigos de ese episodio.

Es entonces que cabe otra pregunta: ¿La concejal Fernández utilizó su voto en el Concejo Deliberante para sanear una cuestión particular que no pudo solucionar antes? La concejal además cuestionó la funcionalidad del Código de Planeamiento Urbano en San Salvador, casi desmereciéndolo como una ordenanza que no sirve para nada. Norma que fue construida desde el inicio por su propio marido, tras un año de intenso análisis. Dijo que por sobre ella está el Código Civil, claro, lo que sucede es que ésta última fue la que se utilizó en el polémico loteo de la calle Corrientes para saltar los condicionamientos del Código local. Y así, una calle interna pasó a ser una servidumbre de paso, sentando un precedente. 

Pero aquí no terminan todas las historias de loteos dudosos y funcionarios presuntamente involucrados. Hay otro caso. El municipio habría abierto una calle que no cumple con las especificaciones del Código de Planeamiento Urbano. De hecho, Enersa instaló la luz y hay un foco tipo alumbrado público a mitad de cuadra. Esos terrenos pertenecen a una familia de apellido González, y de acuerdo al testimonio de un vecino, el Municipio le construyó una habitación para que viva, la que nunca la terminaron, por lo que el hombre estaba muy enojado con el secretario de Gobierno, quien sería el abogado encargado del trámite sucesorio porque habría varios herederos.


Esto motivó un pedido de informes del bloque opositor donde se solicita:

“1) Informar de manera fehaciente a los concejales de este cuerpo acerca de la apertura de una calle pública perpendicular a Calle Martiniano Leguizamón abierta a escasos metros de intersección con Av. La Recoleta. (Concesión 143 -  Distrito urbano residencial 2).
2) Indicar a) fecha de aprobación de ésta apertura de calle.
b) sesión del concejo deliberante en la cual se aprobó la donación de terreno para apertura de calle.
c) quién autorizó los trabajos con maquinaria municipal para la apertura de calle.
d) por qué se determinó abrir calle con calzada inferior a los 8 metros de ancho violando el art. 114º Código de Planeamiento Urbano.  
3) Explicar motivo por el cual se autoriza un asentamiento de viviendas en zona inundable, sin red de agua y cloacas, y calle de tierra.
4) Adjuntar copia de autorización de este Loteo del DEM”.

¿Otra vez la misma historia? ¿Otra asesoría dudosa? ¿Saldrá la concejal a tratar de sanear esta situación en el Concejo? No tenemos las respuestas a estos interrogantes, pero cuando prevalece el interés particular por sobre el bien común, mal estamos obrando como dirigentes políticos, sobre todo una ciudad cuya planificación no es el principal pilar.


 

 

 

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