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19.03.2017 -14:02 hs    Nota Leida: 875 veces

El INTA desarrolla nueva genética para el control de malezas en arroz
El Grupo de Trabajo en Mejoramiento Genético de Arroz del INTA Concepción del Uruguay desarrolló una nueva tecnología que, utilizada en rotación con otras, permitirá la aplicación alternada de herbicidas de diferentes modos de acción para minimizar la aparición de malezas resistentes.


Se trata de SUR INTA, una herramienta que ayudará a sostener por más tiempo la productividad y sustentabilidad del cultivo.
“Inicialmente, el INTA generó variedades –como Puitá INTA CL– resistentes a los herbicidas de la familia de las imidazolinonas, comercializadas por la empresa BASF con el nombre Clearfield y luego la misma empresa desarrolló una nueva resistencia denominada Provisia”, recordó Alberto Livore, coordinador del Grupo de Mejoramiento Genético de Arroz del INTA. “Ahora presentamos una nueva herramienta denominada SUR INTA y desarrollada por el INTA”, precisó.
La propuesta es utilizar SUR INTA en rotación con las tecnologías existentes. Así, la disponibilidad de tres fuentes de resistencia genética le otorga al productor las herramientas necesarias para lograr un mejor control de malezas y minimizar la aparición de resistencias. “Se trata de evitar el uso consecutivo del mismo modo de acción que, finalmente, genera malezas resistentes”, remarcó. “Esta práctica generará un sistema sustentable de producción, con un impacto de gran magnitud en todo el sector arrocero del mundo”, manifestó.
Esta nueva tecnología es la segunda fuente de resistencia a herbicida que desarrolla el INTA La primera, lanzada en 2005, permitió tener cultivares con resistencia a herbicidas del grupo de las Imidazolinonas, que son hoy las más sembradas en Latinoamérica y otros países productores. De hecho, sólo en Brasil las variedades del INTA ocupan el 54 por ciento del área de arroz irrigado.
El presidente de la Fundación ProArroz, Hugo Müller, por su parte, destacó: “Con SUR INTA, el instituto logró una fuente de resistencia a otro herbicida cuyo uso podría controlar malezas –como arroz colorado y determinadas familias de capines– que adquirieron la resistencia a los herbicidas de las imidazolinonas”.
En ese sentido, resaltó: “Es un avance tecnológico de alto impacto para el sector”.
El INTA desarrolla las variedades que hoy cubren el 70 por ciento del área cultivada en Latinoamérica y permitieron recuperar la superficie arrocera del país y de la región. Así, los materiales genéticos obtenidos en el marco de esta vinculación aportan ventajas diferenciales, lo que las convierte en las variedades más sembradas en la Argentina.
Con el objetivo de presentar en detalle esta nueva herramienta para el desarrollo de arrozales sustentables, el INTA y Proarroz –que llevan 26 años de articulación– organizaron un Día a Campo, que se realizó en la sede del instituto en Concepción del Uruguay. Además, se expusieron los avances en mejoramiento genético y líneas promisorias con características especiales que se orientan a mercados de alto precio y demanda sofisticada: arroces tipo Carnaroli, Koshihikari, Aromáticos , Doble Carolina y variedades con cualidades de cocción especiales para los platos de las cocinas mediterráneas, como Italia y España, la oriental –Japón– y la de Medio Oriente.
“El INTA ofrece al productor nuevas alternativas de alta productividad y calidad especial, que le permitirán tener mayor retorno”, señaló el investigador. “Obtuvimos líneas avanzadas con excelentes características en términos agrofitofenológicos, esto quiere decir que son agronómicamente rentables, de alta productividad, de muy buena calidad, resistentes a enfermedades, resistentes a frío y, en este caso, con propiedades en la cocción para platos especiales”, expresó.
Según los resultados de laboratorio y ensayos realizados a campo, la característica distintiva de resistencia al frío permitirá adelantar la fecha de siembra a principios de septiembre –en general se realiza a principios de octubre– y adaptarse mejor a episodios de baja temperatura que suelen caracterizar a la primavera entrerriana.
“En zonas templadas, la producción de arroz se expone a irrupciones de frío que provocan problemas serios de germinación que, en algunos casos, obligan a resembrar”, explicó Müller. “Estas variedades nacerían rápido, aun con bajas temperaturas, lo cual es una cualidad imprescindible para que el productor pueda establecer una buena arrocera”, comentó.

 
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